Dado que pasamos aproximadamente un tercio de nuestra vida durmiendo, los trastornos del sueño pueden llegar a tener una repercusión importante en nuestra calidad de vida, e igualmente pueden afectar a cómo nos sentimos cuando estamos despiertos.
Según el DSM-IV, los trastornos del sueño se clasifican en:
1.Trastornos primarios del sueño 2.Trastornos del sueño relacionados con otro trastorno mental 3.Otros trastornos del sueño
1. Trastornos primarios del sueño
Disomnias
⦁Insomnio primario
⦁Hipersomnia primaria
⦁Narcolepsia
⦁Trastorno del sueño relacionado con la respiración
⦁Trastorno del ritmo cardíaco
⦁Disomnia no especificada
Parasomnias
⦁Pesadillas
⦁Terrores nocturnos
⦁Sonambulismo
⦁Parasomnia no especificada
Disomnias
- Insomnio primario
El síntoma predominante es la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o no tener un sueño reparador durante al menos un mes. La alteración del sueño provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
- Hipersomnia primaria
Presencia de somnolencia excesiva, con episodios prolongados de sueño nocturno o episodios de sueño diurno que tienen lugar casi cada día.
La somnolencia excesiva provoca un malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, etc.
- Narcolepsia
Ataques de sueño reparador irresistibles que aparecen diariamente durante un mínimo de tres meses.
Presencia de uno o ambos de los siguientes síntomas: - cataplejía, - intrusiones recurrentes de elementos del sueño REM en las fases de transición entre el sueño y la vigilia.
- Trastorno del sueño relacionado con la respiración
Desestructuración del sueño que provoca somnolencia excesiva o insomnio y que se considera secundaria a una patología respiratoria relacionada con el sueño.
- Trastorno del ritmo circadiano
Presencia persistente o recurrente de un patrón de sueño desestructurado que obedece a una mala sincronización entre el sistema circadiano endógeno de sueño-vigilia del individuo, por una parte, y las exigencias exógenas de espaciamiento y duración del sueño, por otra.
Parasomnias
- Pesadillas
Despertares repetidos provocados por sueños extremadamente terroríficos y prolongados que dejan recueros vívidos, y cuyo contenido suele centrarse en amenazas para la propia supervivencia, seguridad o autoestima. Al despertar del sueño, la persona recupera rápidamente el estado orientado y despierto.
- Terrores nocturnos
Episodios recurrentes de despertares bruscos que se inician con un grito de angustia. Durante el episodio de miedo aparecen signos de activación vegetativa de carácter intenso. Además, existe amnesia del episodio; el individuo no puede describir recuerdo alguno detallado de lo acontecido.
- Sonambulismo
Episodios repetidos que implican el acto de levantarse de la cama y andar por las habitaciones en pleno sueño, que tienen lugar generalmente durante el primer tercio del período de sueño mayor. Durante estos episodios el individuo tiene una mirada fija y perdida y sólo puede ser despertado a base de grandes esfuerzos. Al despertar el individuo no recuerda nada de lo acontecido.
2. Trastorno del sueño relacionado con otro trastorno mental
Insomnio relacionado con otro trastorno mental
El insomnio se considera relacionado con otro trastorno como por ejemplo el trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno adaptativo con síntomas de ansiedad.
Hipersomnia relacionada con otro trastorno mental
La hipersomnia se considera relacionada con trastornos como el depresivo mayor o el trastorno distímico.
3. Otros trastornos del sueño
Trastorno debido a una enfermedad médica
Trastorno del sueño inducido por sustancias
SUEÑO Y RITMOS BIOLÓGICOS
INTRODUCCIÓN
En este blog, vamos a dedicarnos a abordar todo lo relacionado a nivel fisiológico con el sueño (fases,conceptos, etc). Buscaremos solución a muchas incógnitas, como por ejemplo saber para qué dormimos, o cómo afectan trastornos del sueño a nuestra vida. Existen pocas investigaciones sobre el sueño, teniendo en cuenta que pasamos al menos una tercera parte de nuestra vida durmiendo. El sueño es una necesidad biológica y ningún ser humano puede vivir sin dormir.
El sueño es un estado fisiológico de autorregulación y reposo uniforme de un organismo. Las necesidades de sueño varían según la edad. El niño recién nacido
duerme casi todo el día, con una proporción próxima al 50 por ciento del
denominado sueño «activo», que es el equivalente del sueño MOR. A lo
largo de la lactancia
los períodos de vigilia son progresivamente más prolongados y se
consolida el sueño de la noche; además, la proporción de sueño MOR
desciende al 25-30 %, que se mantendrá durante toda la vida. A la edad
de 1-3 años el niño ya sólo duerme una o dos siestas. Entre los 4-5 años
y la adolescencia los niños son hipervigilantes, muy pocos duermen siesta
pero tienen un sueño nocturno de 9-10 horas bien estructurado en 5
ciclos o más. En los individuos jóvenes reaparece en muchos casos la
necesidad fisiológica de una siesta a mitad del día. La necesidad de
sueño en un adulto puede oscilar entre 5 y 9 horas. Asimismo, varía
notablemente el horario de sueño entre noctámbulos y madrugadores.
En épocas de mucha actividad intelectual o de crecimiento o durante los
meses del embarazo, puede aumentar la necesidad de sueño, mientras que
el estrés, la ansiedad o el ejercicio físico practicado por la tarde pueden reducir la cantidad de sueño.
¿POR QUÉ DORMIMOS?
Las dos principales explicaciones
de la función del sueño son que cumple una función adaptativa que proporciona
un período de restauración. El hecho de que todos los vertebrados duermansugiere que el sueño es algo más que una respuesta adaptativa. El sueño es un
fenómeno universal entre los vertebrados. Hasta donde sabemos, todos los
mamíferos y las aves duermen. Los reptiles también duermen, y los peces y los
anfibios entran en períodos de inactividad que probablemente pueden denominarse
sueño. Sin embargo, sólo los vertebrados de sangre caliente manifiestan un
auténtico sueño REM, con anatomía muscular, signos EEG de de desincronización
cortical y movimientos oculares rápidos.
Parece ser que el sueño es
imprescindible para sobrevivir. Esta afirmación se basa en el hecho de que el
sueño se da en algunas especies de mamíferoque aparentemente estarían mejor sin él.
En los seres humanos, los efectos
de varios días de privación de sueño incluyen distorsiones perceptivas y, en
ocasiones, leves alucinaciones y dificultad para realizar tareas que requieren una
concentración prolongada. Estos efectos sugieren que la privación de sueño
perjudica el funcionamiento cerebral.
Los animales a los que se priva de sueño
acaban por morir. Sus síntomas son un aumento de la temperatura corporal, del
metabolismo, ingesta voraz y pérdida de peso, pero no signos claro de una
respuesta de estrés.
La principal función del sueño no
parece ser darle al organismo una oportunidad para recuperarse del desgaste
sufrido durante las horas de vigilia. En lugar de ello, la función más
importante del sueño de ondas lentas (o sueño No REM) parece ser disminuir el
metabolismo del cerebro y darle la oportunidad de descansar. Algunas
investigaciones han demostrado que, en efecto, el sueño deondas lentas reduce
el metabolismo del cerebro y que un aumento de actividad mental puede ocasionar
un aumento del sueño de ondas lentas en la noche siguiente. El sueño REM puede
favorecer el desarrollo cerebral y el aprendizaje. Tanto el sueño REM como el
sueño de ondas lentas favorecen el aprendizaje; el sueño REM facilita el
aprendizaje no declarativo (procedimental o implícito); y el sueño de ondas
lentas el aprendizaje declarativo (explícito).
ACTIVIDAD MENTAL DURANTE EL SUEÑO
Aunque el sueño es un estado
durante el cual disminuye la respuesta a los estímulos ambientales, no es
exacto referirse a él como un estado de inconsciencia. No cabe duda de que la
conciencia durante el sueño es diferente a la conciencia durante la vigilia,
pero en el sueño se mantiene la consciencia. Por lo general, cuando nos
despertamos hemos olvidado lo que experimentábamos mientras dormíamos, por lo
que concluimos que no éramos conscientes. Sin embargo, cuando los
investigadores despiertan a sujetos que duermen, los relatos que estos hacen
dejan claro que tenían consciencia.
Los índices de flujo sanguíneo cerebral en el
cerebro humano durante el sueño REM es alto en la corteza visual de asociación,
pero bajo en la corteza visual primaria y en la corteza prefrontal. La ausencia
de actividad en la corteza visual primaria refleja el hecho de que los ojos no
están recibiendo aferencias visuales, mientras que la el alto nivel de
actividad en la corteza visual de asociación manifiesta las alucinaciones que
tienen lugar durante el sueño. En cuanto al bajo nivel de activación de la
corteza prefrontal refleja la poca organización del sueño en lo referente al
tiempo; por ejemplo, pasado, presente y futuro se encuentran entremezclados. A
menudo, el durmiente no tiene sensación de esforzarse para conseguir un
objetivo a largo plazo, sino que más bien es arrastrado en el tiempo por
circunstancias que surgen de modo imprevisible (Melges, 1982). Esta cita podría
describir la vida cotidiana de una persona con lesión en la corteza prefrontal.
Varios autores han sugerido que
los movimientos oculares durante el sueño REM se relacionan con las imágenes
visuales que suceden mientras se sueña. Los movimientos de ojos son similares a
los que cabría esperar si los sujetos hubieran estado en realidad observando
tales acontecimientos. Los datos indican que determinados mecanismos cerebrales
que se activan durante un determinado sueño son los mismos que se activarían si
los acontecimientos estuvieran ocurriendo en realidad.
Por otro lado, aunque durante el
sueño REM suelen darse sueños narrativos, durante el sueño No REM también puede
darse actividad mental. Algunos de los sueños más terroríficos ocurren durante
el sueño de ondas lentas (No REM), sobre todo en la fase 4.
FASES DEL SUEÑO
Las técnicas neurofisiológicas de registro han permitido demostrar que el sueño no es un proceso homogéneo, sino que se organiza cíclicamente en varias fases. utilizando registros poligráficos (el electroencefalograma (EEG), el electrooculograma (EOG) y el electromiograma (EMG)), se observa que al dormir tenemos dos tipos de sueño: el NO REM y el REM.
El sueño NO REM:
Se divide a su vez en 4 fases. son las fases de relajación y descanso:
FASE 1: Es la transición inicial de vigilia a sueño. vuelve a darse si nos despertamos durante la noche, al dormirnos otra vez. En esta fase el cuerpo inicia una distensión muscular, la respiración se hace uniforme y la actividad cerebral se hace más lenta que durante el estado de vigilia. El sueño es ligero. Tiene una duración de entre 30 segundos y varios minutos en cada ciclo.
FASE 2: El dormir se hace menos superficial. La actividad cerebral se ralentiza más. Dura aproximadamente 1 hora cada ciclo.
FASE 3 y 4: Es la fase de sueño más profundo, durante la cual el cuerpo descansa más. También se denomina fase de sueño lento, porque la actividad cerebral las hondas son muy lentas. Cuando una persona está en esta fase, se necesitan fuertes estímulos táctiles y/o auditivos para despertarle.
El sueño REM:
En esta fase hay actividad onírica, es decir, es cuando soñamos. Esta fase debe su nombre a los movimientos oculares rápidos que se producen (Rapid, Eye, Movements). El EMG revela la desaparición del tono muscular, pero el resto de las funciones corporales y vegetativas se vuelven a activar. La tensión arterial, la frecuencia cardíaca, la respiratoria, la temperatura corporal y cerebral y el consumo de oxígeno, tienen niveles similares a los del estado de vigilia.
Los dos tipos de sueño REM y NO REM se van alternando cada 70-100 minutos, con un promedio de 90 minutos. Al conjunto de las 4 fases NO REM y la fase REM se llama ciclo de sueño. Un ciclo tiene en total una duración de entre 90 y 120 minutos. Este ciclo se repite cuatro o cinco veces cada noche. En los primeros ciclos de la noche predominan las fases de sueño profundo, de descanso. En la segunda mitad de la noche predominan las fases 2 y REM. Esto significa que a medida que avanza la noche soñamos más, ya que los sueños se producen principalmente durante la fase REM.